


El monasterio franciscano de La Rábida es testigo mudo de la gesta colombina. Sus monjes dieron cobijo y apoyo al almirante Colón, y fueron contagiados por su sueño aventurero, hasta el punto de interceder por él en la corte de la reina Isabel la Católica. Su porte humilde, que contrasta con su trascendencia histórica, guarda en su interior la memoria viva de la tradición americanista de esta tierra.
La tierra sobre la que se erige desde hace mas de 500 años el monasterio cristiano ha conocido un altar de sacrificios fenicio, o un templo romano consagrado a su deidad femenina Proserpina, e incluso una mezquita fortificada musulmana o rápita, de donde toma el nombre el paraje que conocemos actualmente.
Monumento nacional desde 1856, el edificio que observamos actualmente ha sufrido importantes rehabilitaciones en siglos pasados, y especialmente a raiz del terremoto de Lisboa de 1755. La Iglesia, de estilo mudéjar, conserva un valioso artesonado y varios frescos originales de la época, y en su interior alberga una pequeña capilla consagrada a la Virgen de los Milagros, una talla de alabastro ante la que se postraron los marineros de Palos de la Frontera antes de su travesía oceánica. Al claustro original, de influencia mudéjar, se le añadió un segundo piso a mediados del siglo XVIII para resguardar al monasterio y sus moradores de las incursiones piratas. Al pasear por la sala capitular, el refectorio o la biblioteca, que conserva entre sus importantes legajos históricos un mapamundi de Juan de la Cosa, resulta inevitable evocar escenas en las que un desconocido y visionario Cristobal Colón debatiría sus teorías y proyectos de navegación con los monjes. Un puñado de tierra y la bandera de cada uno de los paises americanos se custodian celosamente entre sus encalados muros, y en un pequeño y coqueto paio repleto de macetas podemos observar murales de temas colombinos, obra del pintor onubense Daniel Vázquez Díaz.
El Paraje de La Rábida alberga desde 1892 un Monumento a los Descubridores en forma de monolito, además de la sede permanente de la Universidad Internacional de Andalucía Sede Iberoamericana de La Rábida que permite año tras año ya través de ambiciosos programas formativos, estrechar lazos científicos con estudiantes e investigadores del otro lado del Atlántico.
El Foro Iberoamericano es un auditorio con capacidad para 4000 personas, que alberga, además salas de exposiciones, conferencias y proyecciones, lo que lo convierte en uno de los principales Centros de Congresos de toda Andalucía. Perfectamente integrado en el entorno, este edificio finalizado en 1991 es heredero de los teatros griegos y romanos, aunque su diseño responda a un estilo actual y ecléctico. La construcción consta de una gran plaza exterior - o foro - que franquea el acceso al edificio, un auditorio al aire libre con graderíos que permite a los espectadores estar cómodamente sentados, y una zona de de congresos y exposiciones cubierta, situada bajo las gradas.Su programación de verano, que toma el testigo del Festival de Música Iberoamericana de La Rábida, recoge una interesante muestra de diversos estilos musicales, representados por sus mas afamados intérpretes.
En la ladera de poniente se encuentra el Parque Botánico José Celestino Mutis, que invita a pasear para conocer lo más característico de la flora autóctona y americana. El conjunto destaca por la exuberancia y el contraste de colores y formas de las variadas plantas que alberga, y por el frescor que proporcionan sus lagos y riachuelos. En su interior, un invernadero reproduce el ambiente de la selva tropical, con plantas exóticas y una temperatura y humedad constantes.
Frente al Parque Botánico, y a orillas del estuario del Tinto, se encuentran atracadas las réplicas de las tres naves descubridoras: las carabelas Pinta y Niña, y la nao Santa María. Las embarcaciones se situan en una dársena semicircular conocida como Muelle de las Carabelas, y ambientado en la época colombina.En el mismo edificio se situa una exposición permanente dedicada al siglo XV, donde se muestra la correspondencia de Colón a los Reyes Católicos, cartas de navegación y, mas específicamente aquellos instrumentos técnicos que permitieron la travesía oceánica. Finalmente, un audiovisual de unos veinte minutos de duración traslada al espectador a 1492 y lo enrola virtualmente en el viaje de Colón, haciéndole sentir las ilusiones, desvelos e incertidumbres pasados por estos intrépidos hombres en la mar. En sus inmediaciones se encuentra el denominado Muelle de la Reina, en honor de la Reina Regente María Cristina, que lo inauguró en la conmemoración del IV Centenario del Descubrimiento, y el monumento en honor de la travesía realizada en 1926 por el hidroavión español 'Plus Ultra', que marcó un hito en la historia de la navegación aérea al realizar la ruta desde Palos de la Frontera a Buenos Aires.
Fuente : Patronato Provincial de Turismo de Huelva
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